Letreros de Balos

Sin duda, uno de los rasgos más destacables del patrimonio arqueológico de esta zona suroriental de la isla es la notable concentración de manifestaciones rupestres. Son diversas las estaciones de grabados conocidas en la zona del final de Tirajana, Temisas y Agüimes, presentando todas ellas una serie de rasgos que, por la abundancia, localización o motivos representados, las diferencian netamente de otras estaciones de la isla. Pero es sin duda el yacimiento de Los Letreros, en la confluencia del Barranco de Temisas con el de Balos, el más importante conjunto de grabados rupestres de Gran Canaria.

El soporte natural de estos misteriosos petroglifos es un macizo basáltico, de más de 600 metros de longitud, que destaca de forma notoria, constituyendo ya de por sí un elemento singular del paisaje, en medio del barranco de Balos, límite entre los municipios de Santa Lucía y Agüimes, muy cerca del eminente Roque Aguayro.

El yacimiento de Los Letreros reúne en el mismo conjunto prácticamente la totalidad de la tipología de grabados conocidos hasta el momento en Canarias (a excepción de los espiraliformes de la isla de La Palma). De este modo, pueden observarse en este lugar grabados antropomorfos, algunos de ellos sexuados. Las figuraciones humanas son representadas, en ocasiones, con cierto naturalismo (insinuación de los dedos de las manos), mientras que en otras la esquematización es la norma dominante. Entre las figuras calificadas como zoomorfas han de considerarse los identificados como lacértidos, que hasta hace pocos años se creían exclusivas de este lugar. La representación de estos animales suele hacerse mediante un trazo vertical al que cortan perpendicularmente otras dos o tres líneas.

Las inscripciones alfabéticas, asociadas al líbico bereber norteafricano (alfabeto tifinagh), son relativamente frecuentes en este conjunto rupestre. Normalmente, las líneas de signos aparecen con una orientación vertical. Como sucede en el continente, corresponde a una escritura silábica, que por el momento no ha podido ser descifrada.

De igual modo, en Balos están presentes los grabados geométricos, que van desde líneas simples a motivos más complejos como ramiformes, meandriformes, óvalos, etc. La técnica de ejecución más frecuente de los motivos descritos es el picado (continúo y discontinuo) que se realizaría con instrumentos de piedra. En ocasiones algunos de los surcos del grabado son abrasionados a fin de regularizar su recorrido. En menor proporción se utiliza la incisión y el raspado.

Es sumamente complicado ofrecer una interpretación de estos grabados, si bien se asimilan a prácticas mágico-religiosas orientadas a propiciar determinados factores naturales (fecundidad, etc.) que escapan a la explicación racional de los canarios pero que constituyen elementos vitales de su existencia. El progresivo conocimiento de este tipo de manifestaciones y de las formas de vida que los generaron contribuirá a que en un futuro puedan resolverse algunos de los interrogantes que hoy en día plantean. Lamentablemente, y como sucede en otros conjuntos rupestres, estos espacios han sufrido el ataque de inscripciones modernas, que a veces no dejan ver el grabado original, circunstancia del todo reprensible teniendo en cuenta la singularidad e importancia científica de estas extraordinarias manifestaciones de la cultura de los canarios.

Recuerda que estás en un yacimiento arqueológico y que es obligación de todos protegerlo y cuidarlo. Por ello no debes alterar nada de lo que veas, no recojas materiales arqueológicos y procura no dejar basura. Sigue las indicaciones de tu guía y respeta las rutas
de acceso y visitas establecidas.

Fuente: Servicio de Patrimonio Histórico – Cabildo de Gran Canaria
Texto: Arqueocanarias SCP. Javier Velasco Vázquez