El Casco histórico, un museo al aire libre

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Una de las visitas de mayor interés en el municipio de Agüimes es pasear por las calles del casco histórico, en el que podemos descubrir un verdadero museo al aire libre con esculturas y un patrimonio cultural que nos habla de tradiciones y personajes relacionados con el lugar.

Para disfrutar del Museo al aire libre, la ruta a pie por el casco histórico de Agüimes podría iniciarse a partir de la estación de guaguas (autobuses), justo en frente del aparcamiento público. De ahí parte, en dirección hacia la iglesia de San Sebastián, el paseo de la Viñuela. Siguiéndolo puede contemplarse un gran mural que viene a recordar el pasado agrícola y cerealista de la zona. De hecho, justo al principio del camino quedan a la izquierda de los paseantes unos viejos alpendres de animales reconvertidos ahora en restaurante que utiliza como elemento de decoración una antigua trilladora.

Por este paseo hacia adelante, se llega al hotel la Casa de Los Camellos, un caserón de piedra y cantería que fue propiedad de la aristocrática familia Westerling. Con más de tres siglos de antigüedad, es notorio en su arquitectura los fines agrícolas de la construcción. Se conservan las altas puertas por las que entraban los dromedarios utilizados en las labores del campo, así como un arco conopial del gótico tardío que dejan constancia del peso económico de la aristocracia de la villa.

Junto al hotel y en el callejón la Retama nos encontramos con la escultura “El Camello” una estampa habitual en el pasado.

Continuando por la calle El Progreso y a la derecha se llega a la plaza de San Antonio Abad y al Centro de Interpretación del Casco Histórico. Situado sobre los cimientos de la ermita de San Antón (S. XVII), ofrece al visitante un explicación sobre la evolución arquitectónica del entorno, desde el XVI a principios de la pasada centuria. En la rehabilitación de su interior se han dejado al descubierto, de una parte, los cimientos del antiguo centro religioso y, de otra, vestigios aborígenes de los muchos sobre los que se asienta el centro urbano. Junto a la entrada principal de este edificio se encuentra la escultura homenaje a la Princesa Masequera, una de las tres hijas del último rey aborigen en Gran Canaria ( Guanarteme), la cual vivió en Agüimes entre los siglos XV y XVI. Aquí se encuentra también la oficina de turismo.

Se sigue el recorrido por la misma calle. Junto al Parque de Los Moros, nombre y esculturas que recuerda la presencia de un destacamento militar norteafricano durante los años cuarenta, encontramos el Palacio Episcopal, hoy reconvertido en Museo de Historia del Municipio en el que se destaca la sencillez y calidad expositiva en los idiomas español, inglés y alemán, recomendable para todos los públicos. Además, el museo dispone de salas de exposiciones con un amplio programa cultural.

Continuamos subiendo por la calle Moral y desviándonos a la calle Sol a la altura de las Cuatro Esquinas, hallamos a la derecha la Casa de D. Higinio, actual Centro Municipal de Atención a la Mujer, en el que se destaca el trabajo en piedra de cantería y de la madera. Alberga también una sala de exposiciones en su interior. Al lado se encuentra el hotel rural Villa de Agüimes, edificio que hasta hace pocos años era la sede del Ayuntamiento.

El siguiente lugar de interés es la plazoleta de Orlando Hernández. Un encantador rincón en el que el paseante puede descansar y dejarse embriagar por la música que emana del monumento homenaje a la música. Justo enfrente se encuentra la iglesia de San Sebastián.

La visita al templo parroquial de San Sebastián es una de las de mayor interés para los visitantes. Declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1981, fue 1levantado en piedra, con un cierto estilo catedralicio y con una fachada que representa una de las mejores muestras arquitectónicas del neoclasicismo canario.

Se trata de una iglesia de planta basilical de tres naves con bóvedas de medio cañón. En el crucero se levanta el cimborrio con un tambor de doce ventanas –que simbolizan los doce apóstoles- que sostiene la cúpula. En su interior pueden observarse elementos arquitectónicos de estilos gótico, neoclásico y barroco.

En él se conservan obras de importantes imagineros como Luján Pérez, Martín de Andújar, Lorenzo de Campos y de representantes de la Escuela Sevillana, entre otros, para cuya contemplación el paseante debe tomarse su tiempo.

Continuamos la ruta en la plaza de Nuestra Señora del Rosario situada frente a la iglesia, rodeada de una notable representación de la arquitectura tradicional canaria. Varios personajes populares, así como las fiestas de carnavales -que en Agüimes tienen especial arraigo y continuaron celebrándose pese a la prohibición en tiempos de la dictadura- han logrado tener aquí un hueco en forma de escultura. Dejando atrás la plaza y tomando como referencia la escultura homenaje al “Burro de Guayadeque” y a la derecha nos adentramos en el “Barrio de Santo Domingo” donde estuvo situado un convento de los Dominicos.

Una buena panorámica del barranco de Guayadeque se obtiene asomándose al mirador de la calle Sebastián Morales. Para terminar la ruta continuamos recorriendo Santo Domingo por la calle Alejandro Hidalgo hasta encontrarnos de nuevo en la Plaza del Rosario donde podemos encontrar artesanía y productos locales, como el aceite extra de oliva virgen de Temisas y vinos de la zona.