Las Cuevas y Graneros de la Audiencia de Temisas reciben la protección del Gobierno de Canarias al declararlos Bien de Interés Cultural

El Consejo de Gobierno del ejecutivo canario acordó ayer, a instancias de la Consejería de Turismo, Cultura y Deportes, la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de Zona Arqueológica, a las Cuevas y Graneros de la Audiencia de Temisas, uno de los conjuntos arqueológicos más singulares de los conocidos hasta el momento en Gran Canaria.
Se trata de un entorno en el que coinciden notorias manifestaciones culturales de los antiguos canarios, integrándose en una misma unidad, y sin solución de continuidad, espacios domésticos en cueva natural y artificial, áreas cementeriales en cueva y lugares dedicados al almacenamiento doméstico.
Es de destacar el hecho de que en este conjunto se encuentran algunos de los pocos ejemplos del uso de cuevas artificiales como espacios funerarios en la isla de Gran Canaria. Refuerzan la notoriedad del conjunto el buen estado de conservación de gran parte de los espacios, su elevado potencial científico-patrimonial y el hecho de encontrarse integrado en un territorio que contribuye de forma determinante a su valoración como bien patrimonial.
Los criterios utilizados para la delimitación del BIC de la Zona Arqueológica de Cuevas y Graneros de la Audiencia responden a una concepción unitaria de la realidad arqueológica de este enclave, atendiendo tanto al carácter integral del poblado descrito, como al relevante protagonismo del territorio donde se inserta.
A tal efecto, los límites de un conjunto como el descrito no pueden restringirse al área definida estrictamente por el emplazamiento físico de cada uno de los espacios habitacionales, sino que ha de valorarse igualmente la interrelación existente entre ellas y el entorno natural en el que se inscriben.
De este modo, se ha delimitado una amplia zona que acoge los diversos conjuntos que unitariamente integran y definen el conjunto de Cuevas y Graneros de la Audiencia como unidad histórica y el conjunto de los elementos muebles e inmuebles que lo componen.
Las propias características geomorfológicas de la zona han de tenerse en cuenta a la hora de establecer los criterios de delimitación del enclave arqueológico. Se trata de un amplio macizo tobáceo, posiblemente el interior de un viejo cono volcánico, que si bien ha sido cortado artificialmente por una carretera, en origen constituyó una única unidad geomorfológica.
En la parte alta del conjunto (tomando la carretera como referencia), se concentra el grueso del poblado, con sus cuevas de habitación, graneros, etc., identificándose en la parte baja y oriental, el conjunto de cuevas de enterramiento.
Por otro lado, el ámbito geográfico donde se ubica el yacimiento arqueológico debe ser, asimismo, marco de referencia para establecer los criterios de delimitación. En primer lugar, porque en la propia elección de este emplazamiento por parte de las comunidades aborígenes los elementos geográficos juegan un papel si no determinante, sí muy importante. En segundo lugar, porque sirvió de soporte a las actividades realizadas por las poblaciones aborígenes de la zona, por lo que es fundamental la conservación de parte de este paisaje arqueológico, para llegar a una mejor comprensión de los sitios arqueológicos y de las sociedades que los generaron y usaron.
Con esta delimitación se pretende asegurar un ámbito de protección que permita garantizar la efectiva salvaguarda y conservación del conjunto, así como una comprensión lo más íntegra posible de su valor histórico.
Así se concibe la protección unitaria del conjunto de las evidencias que testimonian culturalmente a las poblaciones prehispánicas de Gran Canaria, en la diversidad de manifestaciones que les confieren singularidad histórica.

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